La medicina tradicional china, se apoya en el esquema de los meridianos, canales por los que circula la energía vital o qi en el cuerpo. El objetivo de toda escuela es ayudar al ser humano a lograr un equilibrio mental y físico, tanto externo como interno. Esto se logra estimulando y armonizando el flujo de su energía por sus 14 meridianos regulares y sus 8 meridianos extraordinarios, por medio de la estimulación sobre el cuerpo .
Si uno está lleno de energía armónica, la energía inarmónica no lo puede invadir, dice el Neijing Canon de Medicina Tradicional China, compilado entre 500 y 300 a.C. Por eso, teniendo en cuenta las causas internas de enfermedad, además de las terapias energéticas que se pongan en práctica, para prevenir y curar, primero que nada es importante velar por el equilibrio en la alimentación y en las emociones.
Alimentarse equilibradamente requiere conocimientos mínimos de nutrición, higiene y sentido común, para no exagerar en la cantidad de alimentos ni abusar de condimentos y aderezos.
Hay que lograr un equilibrio entre la alimentación y la actividad, porque los dos son importantes para la salud básica y para restablecer el equilibrio del metabolismo. Cuando hablamos de ejercicio, nos referimos a ejercicios cotidianos moderados, practicados como disciplina vital: Tai chi, Yoga, gimnasio, deportes, trotar, caminar. Pueden ser ejercicios comunes y corrientes, pero practicados todos los días en forma regular y perseverante.
Por otro lado debemos equilibrar las emociones: ira, tristeza, pena, miedo. Hay muchas técnicas posibles, pero todas estas prácticas requieren disciplina y paciencia. Cambiar un hábito toma tiempo.
Entonces, no es sólo concentrarse en la alimentación, o el puro equilibrio emocional, o lo físico solo. No conviene enfatizar sólo alguno de los tres. Y en realidad hay un cuarto factor: Un aprendizaje básico de auto tratamiento preventivo y en ocasiones sanador, de digitopuntura o de automasaje, para unificar los tres factores precedentes.